ADOPA, Vol. 3, No. 3, septiembre-diciembre, 2025 • ISSN (en línea): 2960-7582 • Sitio web: https://adopa.pediatriadominicana.org/index.php/adopa

Características clínicas y epidemiológicas de la agresión animal en pacientes atendidos en el Hospital Pediátrico Dr. Robert Reid Cabral, entre 2018 - 2024

Clinical and epidemiological characteristics of animal aggression in patients treated at Dr. Robert Reid Cabral Pediatric Hospital, during the years 2018-2024

Resumen

Introducción: La rabia es una zoonosis de origen viral que afecta al sistema nervioso central (SNC) de todas las especies de mamíferos, incluido el hombre. La gran parte de las infecciones por rabia se deben a la exposición a la saliva infectada a través de la mordida o el rasguño de un animal. En todo el mundo, los rasguños de perros son la fuente más frecuente de infecciones por rabia.

Objetivo: Determinar las características clínicas y epidemiológicas de la agresión por animales mamíferos en pacientes atendidos del Hospital Pediátrico Dr. Robert Reíd Cabral.

Metodología: Estudio retrospectivo de corte transversal durante los periodos del año 2018 al 2024 de pacientes que recibieron mordeduras o agresión por animales mamíferos, los datos se obtuvieron a través de fichas de notificación obligatoria de exposición rábica. Las variables del estudio incluyeron: sexo, edad, procedencia, tipo de animal agresor, localización y tipo de agresión, nivel y características de la lesión, aplicación o no de vacuna antirrábica e inmunoglobulina humana, si el paciente ameritó ingreso a sala clínica y año en que ocurrió la agresión animal. Se realizaron cuadros y gráficos utilizando el programa de Software Microsoft Excel.

Resultado: La población que se vio más afectada fueron los niños de sexo masculino con edades de 5 a 9 años, en su mayoría provenientes del Distrito Nacional. El tipo de agresión más común fue la mordedura de perro, específicamente a nivel de las extremidades inferiores. La gran parte de las lesiones fueron únicas y superficiales. El año 2023 fue el que presentó mayor número de casos por agresión animal con un 26.05%. Del total de la población en estudio, un 58.6% recibió la vacuna antirrábica, a un 15.3% se le aplicó la inmunoglobulina, el 1.66% ameritó ingreso a la sala clínica y 2 pacientes fallecieron a causa del virus de la rabia.

Palabras clave

Abstract

Introduction: Rabies is a viral zoonosis that affects the central nervous system (CNS) of all mammalian species, including humans.

The majority of rabies infections are caused by exposure to infected saliva through an animal bite or scratch. Worldwide, dog scratches are the most common source of rabies infections.

Objective: To determine the clinical and epidemiological characteristics of aggression by mammalian animals in patients treated at the Dr. Robert Reid Cabral Pediatric Hospital.

Methodology: A retrospective cross-sectional study was conducted between 2018 and 2024 on patients who had been bitten or attacked by mammals. Data were obtained through mandatory rabies exposure notification forms. Study variables included sex, age, origin, type of attacking animal, location and type of attack, level and characteristics of the injury, application or absence of rabies vaccine and human immunoglobulin, whether the patient required admission to a clinical ward, and the year in which the animal attack occurred. Tables and graphs were created using Microsoft Excel software.

Results: The most affected population were male children aged 5 to 9 years, mostly from the National District. The most common type of aggression was a dog bite, specifically to the lower extremities. Most injuries were single and superficial. The year 2023 had the highest number of cases of animal aggression, at 26.05%. Of the total study population, 58.6% received the rabies vaccine, 15.3% received immunoglobulin, 1.66% required admission to the clinical ward, and two patients died from the rabies virus.

Keywords

Introducción

La rabia es una zoonosis de origen viral que afecta al sistema nervioso central (SNC) de todas las especies, incluido el hombre, que en la gran mayoría de los casos presenta desenlace fatal1. La gran parte de las infecciones por rabia se deben a la exposición a la saliva infectada a través de la mordida o el rasguño de un animal. En todo el mundo, los rasguños de perros son la fuente más frecuente de infecciones por rabia2.

Se estima que la rabia cuesta en todo el mundo unos USD 8 600 millones al año, teniendo en cuenta las muertes y la pérdida de medios de subsistencia, el coste de la atención médica y los gastos asociados. Según las estimaciones, el costo promedio de la profilaxis post-exposición a la rabia en 2018 (junto con los costos de viaje y la pérdida de ingresos) fue de USD 108 por persona, lo que puede ser un gasto importante para una persona que gana 1 o 2 dólares al día. Además, cabe tener en cuenta los traumas psicológicos que ocasiona, cuyo coste no se puede calcular3.

La rabia es una virosis zoonótica desatendida, y por lo tanto constituye un grave problema de salud pública que afecta a más de 150 países y territorios, principalmente en Asia y África. Se calcula que cada año fallecen 59 000 personas a causa de esta enfermedad en el mundo, de los cuales el 40 % de ellas afecta a niños menores de 15 años; sin embargo, debido a que no se notifican todos los casos, se suele estimar un número de defunciones superior al de casos confirmados1, 2. Desde 1983, América Latina y el Caribe han logrado avances significativos hacia la eliminación de la rabia humana transmitida por perros gracias al Programa Regional de la OPS/OMS, con la participación de 21 países. A pesar de estos logros, la región enfrenta nuevos retos epidemiológicos. Desde la década de 1990 se ha observado un incremento de casos de rabia humana de origen silvestre, principalmente relacionada con murciélagos, así como la reaparición de rabia canina en territorios que ya estaban certificados como libres4.

Un caso emblemático es el de Arequipa, Perú, donde el virus de la rabia fue reintroducido pese a su estatus de zona libre. Entre 2015 y 2017 se detectaron decenas de perros infectados, sumado a la constante presencia de rabia silvestre. Esta situación llevó a declarar emergencias sanitarias en varias provincias y a implementar acciones coordinadas entre Perú y los países vecinos Ecuador y Bolivia. Asimismo, Bolivia y Haití han presentado las mayores incidencias de rabia humana transmitida por perros en la región durante 2010-2012, concentrando entre ambos más de la mitad de los casos del hemisferio occidental. En el período 2005-2015, Haití y Bolivia también registraron el mayor número total de casos reportados, aunque estas cifras podrían ser inferiores a la realidad debido a la falta de sistemas de vigilancia consolidados4.

Frente a este panorama, en 2017 se puso en marcha un proyecto binacional entre Haití y la República Dominicana, con apoyo de PANAFTOSA, la OPS y la OMS, destinado a eliminar la rabia transmitida por perros a los humanos en la isla La Española4.

En la República Dominicana, el Colegio Dominicano de Médicos Veterinarios (Colvet), a través de su Filial Regional Norte, denunció en el 2022 la existencia de varios brotes de rabia animal en comunidades de Santiago y en otras localidades de la región Norte del país, el gremio precisó que los brotes de rabia se han registrado en las comunidades de Puñal, Matanzas y Hato de Yaque, donde, respectivamente, dos caninos (perros) y un felino (gato) atacaron a humanos, incluso, todos los casos registrados contaron con la confirmación definitiva de laboratorio5.

Según estadísticas del Centro para la Prevención y Control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores y Zoonosis (CECOVEZ), el año que tuvo mayor número de casos por mordedura y agresión animal en todo el país (República Dominicana) fue el 2019 con un total de 37 120 casos. Y las provincias que registraron mayor número de casos fueron el Distrito Nacional, Santiago, San Pedro de Macorís y San Cristóbal.

Desde el viernes 27 hasta el domingo 29 de septiembre del 2024 el Ministerio de Salud Pública realizó la Jornada Nacional de Vacunación contra la Rabia, el acto formal estuvo encabezado por el doctor José Luis Cruz, director del Centro para la Prevención y Control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores y Zoonosis (CECOVEZ), quien destacó que el objetivo es lograr la inmunización contra la rabia de la mayor cantidad poblacional de perros y gatos, a fin de disminuir el riesgo de adquirir el virus y evitar casos de rabia humana. El director de CECOVEZ precisó que en zonas donde el virus de la rabia es endémico, como es el caso de República Dominicana, la vacunación de cachorros desde los 15 días de nacidos es recomendada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), que propone vacunas inactivadas de alta calidad, las cuales producen una seroconversión eficaz, según se ha demostrado. El Ministerio de Salud Pública impactó a más de 1 100 000 animales en todo el país6.

Se trata de una enfermedad completamente prevenible y la ocurrencia de casos humanos está relacionada con la falla de campañas de vacunación canina, fallos en la promoción, vigilancia y control de los sistemas de salud y con la falta de acceso a los mismos, estando relacionada directamente con la pobreza y ambientes desfavorecidos. Por lo tanto, se trata de una zoonosis para combatir con el modelo de gestión ‘‘Una Sola Salud’’, donde la medicina humana, veterinaria, la población y los gobiernos deben trabajar en conjunto7.

Materiales y métodos

Se realizó un estudio retrospectivo de corte transversal con datos de pacientes que fueron atendidos en el Hospital Pediátrico Dr. Robert Reid Cabral del año 2018 al 2024, cuya causa fueron mordeduras o agresión por animales. Los datos se obtuvieron a través de las fichas de notificación obligatoria de exposición rábica disponibles en el departamento de Epidemiología.

Las variables del estudio incluyeron: sexo, edad, procedencia, tipo de animal agresor, localización de la agresión, nivel y características de la lesión, tipo de agresión, aplicación o no de vacuna antirrábica e inmunoglobulina humana, si el paciente ameritó ingreso a sala clínica y año en que ocurrió la agresión animal.

Los datos fueron recolectados de manera retrospectiva. Para tales fines, se diseñó un instrumento que respondía a la variables en estudio; una vez finalizado el proceso de recolección de datos, se realizaron cuadros y gráficos utilizando el programa de software Microsoft Excel.

Limitaciones

En este estudio retrospectivo sobre las características clínicas y epidemiológicas de agresiones por animales en el Hospital Pediátrico Dr. Robert Reid Cabral (2018-2024), una limitación significativa fue la falta de especificación en los valores de las tablas debido al llenado incompleto de las fichas de notificación obligatoria por parte del personal de emergencia. Esta omisión afectó la calidad y exhaustividad de los datos analizados.

Resultados

Tabla 1. Características clínicas y epidemiológicas de agresión por animales en pacientes atendidos en el Hospital Pediátrico Dr. Robert Reid Cabral, durante los años 2018-2024; según sexo del paciente

Sexo Número de eventos Frecuencia
Masculino 766 60.6 %
Femenino 491 38.9%
No Especificado 6 0.5%
Total 1,263 100%
Fuente: instrumento de recolección de datos.

Figura 1. Características clínicas y epidemiológicas de agresión por animales en pacientes atendidos en el Hospital Pediátrico Dr. Robert Reid Cabral, durante los años 2018-2024; según edad del paciente

Fuente: instrumento de recolección de datos.

Figura 2. Características clínicas y epidemiológicas de agresión por animales en pacientes atendidos en el Hospital Pediátrico Dr. Robert Reid Cabral, durante los años 2018-2024; según lugar de procedencia del paciente

Fuente: instrumento de recolección de datos.

Figura 3. Características clínicas y epidemiológicas de agresión por animales en pacientes atendidos en el Hospital Pediátrico Dr. Robert Reid Cabral, durante los años 2018-2024; según tipo de animal agresor

Fuente: instrumento de recolección de datos.

Figura 4. Características clínicas y epidemiológicas de agresión por animales en pacientes atendidos en el Hospital Pediátrico Dr. Robert Reid Cabral, durante los años 2018-2024; según localización de la mordedura

Fuente: instrumento de recolección de datos.

Figura 5. Características clínicas y epidemiológicas de agresión por animales en pacientes atendidos en el Hospital Pediátrico Dr. Robert Reid Cabral, durante los años 2018-2024; según tipo de agresión

Fuente: instrumento de recolección de datos.

Figura 6. Características clínicas y epidemiológicas de agresión por animales, en pacientes atendidos en el Hospital Pediátrico Dr. Robert Reid Cabral, durante los años 2018-2024; según aplicación de vacuna antirrábica

Fuente: instrumento de recolección de datos.

Figura 7. Características clínicas y epidemiológicas de agresión por animales en pacientes atendidos en el Hospital Pediátrico Dr. Robert Reid Cabral, durante los años 2018-2024; según aplicación de inmunoglobulina

Fuente: instrumento de recolección de datos.

Figura 8. Características clínicas y epidemiológicas de agresión por animales, en pacientes atendidos en el Hospital Pediátrico Dr. Robert Reid Cabral, durante los años 2018-2024; según ingreso a sala clínica

Fuente: instrumento de recolección de datos.

Figura 9. Características clínicas y epidemiológicas de agresión por animales en pacientes atendidos en el Hospital Pediátrico Dr. Robert Reid Cabral, durante los años 2018-2024; según año en que ocurrió la agresión animal

Fuente: instrumento de recolección de datos.

Discusión

Al analizar y comparar los resultados obtenidos en esta investigación, basados en los datos recopilados del Hospital Pediátrico Dr. Robert Reid Cabral entre los años 2018 y 2024, muestran una serie de tendencias y características que coinciden con los hallazgos de otras investigaciones recientes sobre mordeduras y agresión animal y su relación con la rabia.

De acuerdo con los datos obtenidos en nuestra investigación, pudimos constatar que el sexo masculino fue el más afectado por agresiones de animales, representando el 60.6 % de los casos, mientras que el sexo femenino representó el 38.9 %; Giugliano et al. en un estudio realizado en Chile presentaron similitud respecto a sexo predominante (2024), quienes señalaron que los hombres son más propensos a sufrir mordeduras de perros, especialmente en la población pediátrica8. Además, en nuestro estudio, los niños entre 5 y 9 años fueron los más afectados (37.8 %), seguidos por los de 10 a 14 años (27.6 %). Esto coincide con los hallazgos de Copana et al. (2023), quienes reportaron que los niños menores de 5 años son los más vulnerables a las mordeduras de perros, debido a su curiosidad y falta de capacidad para interpretar el comportamiento de los animales9.

En la mayoría de los casos los perros fueron los principales agresores, representando el 78.93 % de los casos, seguidos por los gatos, 3.40 %. Este resultado es similar al reportado por Giugliano et al. (2024), quienes indicaron que las mordeduras de perros son las más frecuentes, con cifras cercanas al 90 %, seguidas por las de gatos (10 %)8. Además, el estudio de Ynca Huamani (2022) también encontró que los perros son los principales responsables de las mordeduras, con una prevalencia del 7.6 % por cada mil habitantes10.

En cuanto a la localización de las lesiones, las extremidades inferiores (23.8 %) y superiores (16.1 %) fueron las zonas más afectadas, seguidas por la cabeza (7.4 %). Estos resultados coinciden con los hallazgos de Dinza et al. (2020), quienes reportaron que las extremidades inferiores fueron las más afectadas en niños, con un 40.4 % de los casos11. Sin embargo, en el estudio de Giugliano et al. (2024) se observó que, en niños menores de 9 años, las lesiones más frecuentes se localizan en la cara, cabeza y cuello, lo que sugiere que la localización de las lesiones puede variar según la edad y el contexto del accidente8.

De acuerdo con el nivel y características de las lesiones en nuestro estudio, el 28.7 % de las lesiones fueron superficiales, mientras que el 5.8 % fueron profundas. Además, el 39.7 % de las lesiones fueron únicas. Estos resultados difieren de los reportados por Copana et al. (2023), quienes encontraron que el 53.4 % de las lesiones por mordeduras de perros fueron consideradas profundas, y el 86.1 % fueron lesiones únicas9. Por otro lado, Giugliano et al. (2024) destacaron que las mordeduras de gatos tienen una mayor incidencia de infección (30 %-50 %) en comparación con las de perros (5 %-25 %), lo que sugiere que la gravedad de las lesiones puede variar según el tipo de animal agresor8.

La mayoría de los pacientes, el 58.6 %, recibió la vacuna antirrábica, y el 15.3 % recibió inmunoglobulina. Estos resultados son similares con los hallazgos de Copana et al. (2023), quienes reportaron que el 87.8 % de los pacientes recibió la vacuna antirrábica y el 83.4 % recibió suero antirrábico. Sin embargo, en nuestro estudio, solo el 1.66 % de los pacientes requirió ingreso a sala clínica, lo que sugiere que la mayoría de las lesiones fueron manejadas de manera ambulatoria9. Esto contrasta con el estudio de Giugliano et al. (2024), quienes recomendaron el tratamiento quirúrgico temprano para reducir la incidencia de infección y mejorar los resultados funcionales y estéticos8.

En nuestro estudio, los años 2023 y 2019 presentaron el mayor número de casos de agresión animal, con un 26.05 % y 23.39 %, respectivamente. Este aumento podría estar relacionado con factores como la pandemia de COVID-19, que, según Plana et al. (2022), provocó un incremento en las mordeduras de perros debido al mayor tiempo que las personas pasaron en casa durante el confinamiento12.

La mayoría de los casos procedieron del Distrito Nacional (34.82 %), seguido por Santo Domingo Oeste (28.14 %) y Santo Domingo Este (15.62 %). Esto sugiere que las áreas urbanas concentran la mayor cantidad de casos, lo que podría estar relacionado con la densidad poblacional y la presencia de perros callejeros. Este hallazgo coincide con el estudio de Ynca Huamani (2022), quien señaló que la población económicamente comprometida sufre de manera desproporcionada los efectos de las mordeduras de perros, lo que resalta la necesidad de intervenciones coordinadas entre autoridades sanitarias, municipales y educativas10.

En nuestro centro y período de estudio, se reportaron tres casos probables de rabia humana. Del 2018 al 2019, tres casos procedentes de Pedernales, de los cuales dos de ellos fueron confirmados y ambos requirieron la aplicación del protocolo de Milwaukee; el tercero, aunque la paciente desarrolló síntomas compatibles con rabia (alteraciones de la conciencia, alucinaciones, fiebre, ansiedad, aerofobia), el diagnóstico de rabia fue descartado; se continuó el seguimiento y se diagnosticó un trastorno psiquiátrico, específicamente síndrome extrapiramidal y probable bipolaridad. Estos casos ocurrieron en contextos donde no se aplicó la profilaxis post-exposición adecuada, lo que llevó al desarrollo de la enfermedad13-15. Esto coincide con lo reportado por la Organización Mundial de la Salud, que destaca que la rabia es una enfermedad prevenible mediante vacunación, pero que sigue siendo endémica en muchos países, especialmente en áreas rurales, con bajas tasas de vacunación animal y humana, lo que nos lleva a resaltar que la mayoría de los casos de rabia humana son causados por mordeduras de perros no vacunados3.

Conclusiones

El sexo masculino fue el que estuvo más afectado en los casos de agresión animal con un 60.6 % de frecuencia, a diferencia del sexo femenino que representó la minoría con un 38.9 %. Los niños en edades comprendidas de 5 a 9 años fueron los que tuvieron mayor casos de agresión animal con una frecuencia del 37.8 %, seguidos por los niños de 10 a 14 años con un 27.6 %, en cambio, las edades que tuvieron menos casos de agresión animal fueron los niños menores a 1 año de edad con tan solo 1.7 % de frecuencia.

La gran parte de los casos por agresión animal que llegaron al Hospital Pediátrico Dr. Robert Reid Cabral provenían del Distrito Nacional, representando el 34.82 % de los casos, seguidos por los pacientes provenientes de Santo Domingo Oeste con un 28.14 % y de Santo Domingo Este con un 15.62 % de frecuencia. Cabe destacar que un 4.24 % de los pacientes, su procedencia fue de la provincia San Cristóbal, a pesar de que su Hospital Regional (el Juan Pablo Pina) sí cuenta con un área específica de emergencias pediátricas.

En cuanto al tipo de animal, el perro tuvo los mayores casos de agresión, representando el 78.93 % de frecuencia, seguido por los gatos con un 3.40 %; por su parte, la rata y el murciélago representaron la minoría de los casos con el 1.50 % y el 0.07 % respectivamente. El tipo de agresión por parte del animal que tuvo más frecuencia fue la mordedura, con el 77.0 % de los casos, a diferencia del arañazo que representó el 7.4 %

Las extremidades inferiores y superiores fueron las partes anatómicas más afectadas en los niños por la agresión animal con un total del 23.8 % y 16.1 % de los casos, seguidas por la cabeza con 7.4 %, el tronco con 3.2 %, la cara con 0.9 %, planta de los pies con 0.7 %, glúteos y genitales con 0.3 % y 0.2 %, respectivamente.

Con respecto al nivel de la lesión, la gran mayoría fueron heridas superficiales en un 28.7 % de los casos, a diferencia de las lesiones profundas que representan el 5.8 %. Así mismo, la gran parte de las lesiones fueron únicas en un 39.7 %, y solamente el 10.7 % de los casos recibieron varias agresiones con lesiones múltiples.

Del total de los niños que se atendieron vía emergencia en el Hospital Pediátrico Robert Reid Cabral a causa de agresión animal, al 58.6 % se le aplicó inmediatamente la vacuna antirrábica y el 15.3 % recibió la inmunoglobulina como profilaxis post exposición para evitar la enfermedad por rabia animal. Solamente el 1.66 % de los niños agredidos por animales ameritaron el ingreso en sala clínica del hospital.

Los años 2019 y 2023 fueron los que tuvieron mayores casos de agresión animal con un 23.39 % y 26.05 % respectivamente, seguido de los años 2022 con 13.88 % y 2020 con 8.18 %, a diferencia de los años 2021 y 2018 que fueron los que tuvieron menos casos de agresión animal con 4.70 % y 4.57 %, respectivamente.

A pesar de que la mayoría de los casos fueron de lesiones superficiales y únicas, un porcentaje significativo de los pacientes recibió vacunación antirrábica e inmunoglobulina como profilaxis post exposición, lo que resalta la importancia de la prevención y el manejo oportuno. Además, se observó que los años 2019 y 2023 presentaron el mayor número de casos, lo que sugiere la necesidad de mantener una vigilancia epidemiológica constante.

Estos hallazgos subrayan la relevancia de reforzar las estrategias de prevención y educación sobre el manejo responsable de mascotas, así como la importancia de las campañas de vacunación para reducir la incidencia de la rabia. Asimismo, se destaca la necesidad de fortalecer los sistemas de salud y las políticas públicas en torno a la vigilancia de enfermedades zoonóticas para garantizar una respuesta efectiva ante posibles brotes.

Referencias

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