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Valdez L, Velasco Gómez J, Rodríguez Martí A, Núñez Gómez RP, González Furcal M, Gómez García W. Dolor: lo que debemos saber. ADOPA. 2026;4(3):E43001. Disponible en: https://adopa.pediatriadominicana.org/index.php/adopa/article/view/109
ADOPA, Vol. 4, No. 3, septiembre-diciembre, 2026 • ISSN (impreso): 2960-754X • ISSN (en línea): 2960-7582 • Sitio web: https://adopa.pediatriadominicana.org/index.php/adopa
Valdez L, Velasco Gómez J, Rodríguez Martí A, Núñez Gómez RP, González Furcal M, Gómez García W. Dolor: lo que debemos saber. ADOPA. 2026;4(3):E43001. Disponible en: https://adopa.pediatriadominicana.org/index.php/adopa/article/view/109
Introducción: el dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable vinculada o similar a la asociada con daño tisular real o potencial. La evaluación del dolor debe realizarse en todos los pacientes que acuden a un servicio de urgencias, independientemente del motivo principal por el que asisten para ser valorados, ya que se considera la quinta constante vital junto con la temperatura, la tensión arterial, el pulso y la respiración. Se puede clasificar en: según su tiempo de evolución en irruptivo, hiperagudo, agudo, crónico; según su etiopatogenia en nociceptivo, neuropático, psicológico y mixto; según su localización en localizado, reflejado, irradiado y referido; según su curso en continuo, intermitente e incidental; según sus características en cólico, punzante, gravativo, pulsátil, lancinante, sordo y opresivo; según su intensidad en leve, moderado e intenso.
Objetivo: realizar una actualización académica sobre el concepto general, historia, características y tratamiento del dolor.
Método: se realizó una investigación documental y se utilizó como buscador de información científica Google Académico. Se evaluaron artículos de investigación y revisión de diferentes bases de datos, como: site de la Organización Mundial de la Salud, site de la Oficina Panamericana de la Salud, Revista de Pediatría Integral, American Pain Society, Sociedad Española de Urgencias de Pediatría, Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria y publicaciones periodísticas locales, entre otros.
Conclusiones: el dolor en los niños es una problemática de Salud Pública de gran magnitud en casi todo el mundo. Y aunque existen medios y el conocimiento para aliviar el mismo, es común que el dolor en los niños no se reconozca, se niegue o se ignore. El control integral del dolor en niños con dolor agudo requiere la combinación de medidas farmacológicas con medidas integrativas (no farmacológicas) de apoyo, así como técnicas de rehabilitación para el manejo del dolor.
Introduction: Pain is an unpleasant sensory and emotional experience associated or like that associated with actual or potential tissue damage. Pain assessment should be carried out in all patients who attend an emergency department, regardless of the main reason for which they come for evaluation, since it is considered the fifth vital sign along with temperature, blood pressure, pulse, and breathing. It can be classified as: according to its evolution time, irruptive, hyperacute, acute, chronic; according to its etiopathogenesis in nociceptive, neuropathic, psychological and mixed; according to its location in localized, reflected, irradiated and referred; according to its continuous, intermittent and incidental course; according to its characteristics: colic, stabbing, gravitational, pulsating, lancinating, dull and oppressive; according to its intensity: mild, moderate and intense.
Objective: To carry out an academic update on the general concept, history, characteristics, and treatment of pain.
Method: Documentary research was carried out, and Google Scholar was used as a search engine for scientific information. Research and review articles from various databases were evaluated, including the World Health Organization site, the Pan American Health Organization site, the Journal of Comprehensive Pediatrics, the American Pain Society, the Spanish Society of Pediatric Emergencies, the Society of Spanish Out-of-Hospital Pediatrics and Primary Care, and local journalistic publications, among others.
Conclusions: Pain in children is a major Public Health problem in almost the entire world. And although there are means and knowledge to alleviate it, it is common for pain in children to be unrecognized, denied, or ignored. Comprehensive pain control in children with acute pain requires the combination of pharmacological measures with integrative (non-pharmacological) support measures, as well as rehabilitation techniques for pain management.
El dolor y la enfermedad han sido a lo largo de toda su historia un conjunto lacerante que ha acompañado al hombre. Anestesia y analgesia son ciencias tan antiguas como la propia humanidad. Etimológicamente “pain”, en inglés, deriva de “poena” en latín, que significa “castigo”, y “paciente” proviene del latín “patior”: que significa aquel que aguanta o soporta sufrimiento o dolor.
El hombre primitivo creía que el dolor estaba localizado en el cuerpo y que su principal causa eran demonios, humores malignos o espíritus de muertos que entraban en el cuerpo a través de orificios. Por tanto, tapaban o sacaban por ellos a los espíritus malignos.
En el antiguo Egipto, existen pruebas donde se evidencia el uso de plantas para la curación del “mal”, el Papiro de Ebers (1550 a. C.) detalla el uso del opio como tratamiento para las cefaleas del dios Ra. Hipócrates, gran físico griego, planteaba el dolor como una alteración del equilibrio normal del organismo, que se encontraba en el corazón. A su vez, Aristóteles fue el primero en visualizar el dolor como una alteración del calor vital del corazón, que era determinado por el cerebro. De este razonamiento se encaminaba a comprender el sistema nervioso central (SNC), siendo el corazón motor y origen de dolor.
Galeno (130-200 d. C.), nacido en Pergamum, capital de Asia Menor, comenzó sus estudios de medicina con 16 años. Su aporte al entendimiento del dolor y descripción del sistema nervioso relacionándolo de manera directa con el cerebro fue extremadamente avanzado y detallado para su época. No contemplaba en su descripción la idea de un alma inmortal como causa de dolor, razón por lo que fue señalado como anticristiano y su doctrina fue ignorada. Definía el dolor como una sensación originada por el cerebro y utilizaba hojas de plantas como apósitos para todo tipo de heridas. Siendo él, el pionero de la polifarmacia.
Avicenna, médico de origen persa, escribió un importante tratado en el siglo xi, El canon de la Medicina, en el que detallaba la anatomía de los receptores para el dolor en el ventrículo anterior. Texto que fue utilizado durante más de seis siglos llegando incluso a ser pilar esencial en la enseñanza de universidades inglesas. En este describe unos quince tipos de dolor e inflamación.
Leonardo da Vinci hace una descripción anatómica de los nervios del cuerpo humano y los asocia directamente con el dolor, confirmando así la teoría galénica sobre el cerebro como motor central del dolor. Detalló el tercer ventrículo como estructura anatómica responsable de la recepción de las sensaciones y la médula como conductora de estímulos.
Descartes, en 1664, aportó el concepto de que el dolor viaja por delicadas fibras. Secundó con sus teorías a Galeno, desacreditando así a Aristóteles. Definía los nervios como «tubos» que conducían sensaciones directamente al cerebro y de ahí a la glándula pineal. Esto queda plasmado con un dibujo presentado en su libro L´Homme, de un niño y su pie apoyado sobre fuego.
En 1953 se publica un libro de 1 500 páginas que aborda exclusivamente el tratamiento del dolor, The Management of Pain, siendo en la actualidad referencia a nivel mundial. El impulso del Dr. Bonica ha sido fundamental para el siglo xxi, pues hasta 1960 no existían especialistas en dolor. El personal sanitario no disponía de información específica sobre fisiopatología y abordaje del dolor.
El primer simposio internacional sobre el dolor y su tratamiento fue organizado por el Dr. Bonica en Seattle en el año 1973. Secundario a este, se generaron las bases para la creación de la «Asociación Internacional para el Estudio del Dolor» (IASP), la cual cuenta hoy en día con más de 7 000 miembros afiliados representando más de 100 países y 60 sociedades mundiales1.
El Subcomité de Taxonomía de la IASP publicó en 1978 que “El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a una lesión real o potencial, o descrita en los términos de dicha lesión”, definición que ha sido aceptada en el mundo científico y por la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) como referente de máximo valor2.
En el año 2018, la IASP conformó un grupo de trabajo multinacional para la evaluación de dicha definición. Como resultado, en 2020 la IASP propuso una nueva definición: “El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada o similar a la asociada con daño tisular real o potencial”3.
Para la nueva definición, fueron tomadas las siguientes consideraciones:
Según la Sociedad Estadounidense del Dolor, es una emoción, un sentimiento incómodo que puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo y todas las personas lo experimentan en algún momento de su vida. Lo sentimos cuando nos lastimamos, y este sucede porque los vasos sanguíneos están distribuidos por todo nuestro cuerpo. En ocasiones, los nervios se dañan por alguna lesión, lo que afecta la circulación de la sangre y provoca dolor. En este sentido, la sensación de dolor se produce cuando los nervios transmiten su mensaje al cerebro4.
Según el tiempo de evolución
Según el mecanismo etiopatogénico
Según la localización
Según su evolución
Según características
Según su intensidad
Evaluación del dolor (generalidades)
Todos los pacientes que acuden a un servicio de urgencias deben tener evaluación del dolor, independientemente del motivo principal por el que acuden, de hecho, es considerado como la quinta constante vital junto con la temperatura, la tensión arterial, el pulso y la respiración. Lo ideal es que esta valoración sea realizada inicialmente en triaje y que sea mantenida durante todo el proceso clínico del paciente.
Un aspecto fundamental de dicha evaluación del dolor es que sea personalizada y se utilice con cada paciente la misma escala o instrumento de medida. Esto conduce a una comunicación efectiva entre los niños y los profesionales de la salud, por tanto, a un mayor entendimiento y mejor manejo del dolor. De este modo, se garantiza un seguimiento eficaz del tratamiento y/o las medidas no farmacológicas pautadas. Una manera sencilla de conseguirlo es institucionalizar en cada centro una escala adecuada para cada rango de edad y/o estado cognitivo; es de vital importancia que sean bien conocidas y utilizadas por todos los profesionales.
En pacientes colaboradores a partir de los 3-4 años, siempre que sea posible, dejaremos que sea el propio niño el que evalúe su dolor mediante escalas de autoinforme. La información por obtener debe ser: la localización, la intensidad y las características del dolor, la intensidad del dolor es la más determinante, ya que de ella depende el tratamiento y/o las medidas no terapéuticas que se le aplicarán al paciente durante su estancia en urgencias y, probablemente, guíen su tratamiento al alta. El dolor puede graduarse en no dolor, dolor leve, moderado o intenso, a través de diferentes instrumentos adaptados a la edad, desarrollo cognitivo, tipo de dolor o ámbito5.
Con los métodos de autoevaluación, el paciente es quien describe la intensidad del dolor, por lo que requieren un mínimo de desarrollo psicomotor que le permita expresarse. Suelen usarse a partir de los 3 años en niños sanos y sin alteraciones del lenguaje, conscientes y que sean colaboradores.
Existen numerosos instrumentos, como cuestionarios, autorregistros y escalas de intervalo usados para la evaluación del dolor en la práctica clínica. En urgencias las más utilizadas son las escalas de intervalo, que proporcionan información directa sobre la intensidad del dolor permitiendo evaluar la respuesta al tratamiento analgésico administrado. Las más conocidas son:
Figura 1. Escala numérica del dolor
Fuente: adaptado de Quiles MJ et al.6
La más empleada y validada para la evaluación del dolor agudo es la Escala Verbal Numérica (EVN o NRS-11)6.
Figura 2. Escala descriptiva de la intensidad del dolor
Fuente: adaptado de Quiles MJ et al.6
Figura 3. Escala Wong Baker
Fuente: modificada de Quiles MJ et al.6
Figura 4. Escala Oucher
Fuente: versión hispana8.
Figura 5. Escala visual analógica del dolor
Fuente: adaptado de Quiles MJ et al.6
En los métodos conductuales u observacionales, el observador es quien evalúa el comportamiento del niño ante el dolor, por lo que está indicado en pacientes que no pueden expresar la intensidad del dolor que sienten debido a su edad, a una alteración del lenguaje o cognitiva, o a una alteración de la conciencia.
Existen numerosas escalas que han sido validadas en diferentes situaciones y poblaciones para la evaluación del dolor agudo como la escala FLACC (Face, Legs, Activity, Cry, Consolability), escala CHEOPS (Children’s Hospital of Eastern Pain Scale), escala LLANTO (Llanto, Lenguaje, Actitud, Nivel de actividad, Tono, Observación facial), escala CRIES (Crying, Requires O2, Increased vital signs, Expression, Sleeplessness), escala COMFORT (Calmness, Observation, Movement, Facial tension, Oxygenation, Response, Tone scale), escala NIPS (Neonatal Infants Pain Scale).
Según la situación del paciente, se utilizan unas u otras escalas observacionales:
Durante el siglo xxi el conocimiento sobre el manejo del dolor demuestra que el manejo farmacológico ya no es el único posible. Los niños enfrentan mejor el dolor y otros síntomas angustiantes, comprenden la situación y contexto, así como cuando se involucran con los tratamientos que mejoran sus dolores. El control integral del dolor en niños con dolor agudo requiere la combinación de medidas farmacológicas con medidas integrativas (no farmacológicas) de apoyo, así como técnicas de rehabilitación para el manejo del dolor.
Tabla 1. Abordaje integral del dolor
| Farmacológico | No farmacológico | Procedimientos analgésicos |
|---|---|---|
| No opioides Opioides Adyuvantes |
Masajes Calor / frío Ejercicios de respiración Hipnosis Explicación de causas Aromaterapia |
Anestesia regional: epidural o intratecal, bloqueo neurolítico. Opioides intraventriculares Cordectomía percutánea |
Fuente: elaboración propia.
Es importante entender que el dolor surge no solo de aspectos orgánicos, sino también que existen diversas circunstancias sociales, económicas y emocionales que pueden desencadenar el mismo. Si no hacemos una evaluación y tomamos una conducta adecuada en estas áreas, el dolor puede convertirse en un síntoma sin solución a pesar de una correcta conducta con tratamiento farmacológico9, 10.
Los métodos y técnicas no farmacológicos constituyen una parte integral para el manejo del dolor, complementando así el tratamiento farmacológico9, 10.
Dentro de las terapias integrativas utilizadas para el manejo del dolor, solas o en combinación con fármacos, podemos encontrar las siguientes:
Figura 6. Tratamiento no farmacológico del dolor
Fuente: elaboración propia basada en González García M et al.10
El tratamiento del dolor agudo en niños requiere una conducta de analgesia de amplio espectro que conlleva la combinación de los enfoques farmacológicos (siguiendo los principios de la OMS) junto con terapias integrativas (no farmacológicas) y en algunos casos, intervenciones anestésicas o neuroquirúrgicas para el manejo efectivo del dolor agudo severo11.
Los cuatro principios farmacológicos que deben adoptarse para conseguir una buena analgesia en pacientes pediátricos son:
1. Uso de una estrategia de dos pasos (estrategia bifásica)9, 11
Se recomienda utilizar el tratamiento analgésico en dos fases, dependiendo de la intensidad del dolor9.
El manejo con acetaminofén (paracetamol) o ibuprofeno es de primera elección en el primer escalón, utilizado para el dolor leve. El principal mecanismo de acción de estos consiste en la inhibición de la síntesis de las prostaglandinas por la enzima ciclooxigenasa, fundamental para el mecanismo de la acción inflamatoria.
Si estamos frente a un paciente con dolor moderado o severo debido a una enfermedad avanzada u otras causas que puedan producir el mismo, es necesario optar por un opioide fuerte. La morfina suele ser el tratamiento de elección en este escalón, aunque también se pueden utilizar otros opioides en caso de efectos adversos.
Para lograr obtener una dosis adecuada para el alivio del dolor del niño o niña con un nivel aceptable de efectos colaterales, la morfina al igual que otros opioides debe de ir en incremento de forma gradual hasta que sean eficaces, tratando de evitar que el dolor se reinstaure entre una administración y la que le sigue. La dosis adecuada que se debe administrar es aquella que alivie el dolor en cada caso por separado, y esto lo logramos realizando constantes evaluaciones a través de herramientas correctas para la edad y situación clínica, y aplicando reajustes de dosis según sea necesario.
Figura 7. Estrategia bifásica para el manejo del dolor
Fuente: adaptado de OMS9 y EPEC-Peds11.
Tabla 2. Manejo farmacológico del dolor según intensidad
| Dolor leve (OMS) | Dolor severo o moderado (OMS) |
|---|---|
| Ibuprofeno Acetaminofén (Paracetamol) |
Morfina Si no hay disponibilidad comenzar con:
|
Fuente: elaboración propia basada en OMS9.
2. Administración a intervalos regulares (“por reloj” “By the clock”)11
Cuando el dolor es persistente, los fármacos deben administrarse a intervalos regulares y no a demanda, vigilando sus posibles efectos colaterales.
Establecer un horario regular, independientemente de la vía de administración, asegura niveles constantes del fármaco en sangre, reduciendo así los picos y valles de la dosificación a demanda. El utilizar el fármaco solo si el paciente presenta dolor puede requerir de más tiempo y mayores dosis de opioides para aliviar el mismo.
Un manejo del dolor general, efectivo y anticipado puede disminuir la ansiedad que genera su recurrencia y así mismo minimizar la tendencia de utilizar analgesia adicional.
3. Uso de la ruta apropiada para la administración (“por la vía apropiada”)11
La medicación debe de ser administrada a los pacientes por la vía más sencilla, eficaz, fisiológica y menos dolorosa. Por lo que la vía oral es la ruta de aplicación menos costosa y más favorable y, a su vez, la preferida por los niños.
Cuando no es posible administrar la medicación vía oral, se deben considerar otras vías como son la intravenosa (IV), subcutánea (SC), rectal o transdérmica, basándose en el juicio clínico, preferencias y disponibilidad del paciente. Dentro de las opciones tenemos las siguientes:
4. Adaptación individual del tratamiento a cada niño (“con el niño”)11
El tratamiento debe de ser individualizado y se deben ajustar las dosis de analgésicos opioides en cada caso en particular de acuerdo con:
Tabla 3. Clasificación de fármacos utilizados en el manejo del dolor pediátrico
| Opioides | No opioides | Adyuvantes |
|---|---|---|
| Morfina Metadona Hidromorfona Oxicodona Fentanilo |
Acetaminofén AINEs |
Anticonvulsivantes Antidepresivos Antiespasmódicos Benzodiacepinas Bifosfonatos Corticoides Relajantes NMDA Radiofármacos |
Fuente: elaboración propia.
El dolor en los niños es una problemática de Salud Pública de gran magnitud en casi todo el mundo. Y aunque existen medios y el conocimiento para aliviar el mismo, es común que el dolor en los niños no se reconozca, se niegue o se ignore.
El dolor puede producir un gran impacto en ciertos aspectos de la experiencia vital de los niños y puede formar el centro de atención a nivel familiar durante el fin de la vida, alterando el tiempo y otros recursos personales importantes al momento.
El alivio del dolor es un deber básico de todo profesional de la salud. La instauración y correcto cumplimiento del manejo farmacológico harán posible en la mayoría de los casos la atenuación en la percepción del dolor o lo que es lo mismo, la analgesia.
El control integral del dolor en niños con dolor agudo requiere la combinación de medidas farmacológicas con medidas integrativas (no farmacológicas) de apoyo, así como técnicas de rehabilitación para el manejo del dolor.